POR QUE EL ACACISMO
Me imagino que en cualquier conversación que hemos sostenido en grupos de amigos se ha planteado el estilo de vida de los jóvenes del presente. Probablemente no estemos de acuerdo con sus peinados, sus pantallas o su vocabulario, por mencionar algunas diferencias.
¿Estarán los jóvenes desviados en sus propósitos de convertirse en hombres rectos y útiles a la sociedad?. Es pertinente dar un vistazo a nuestra época en que fuimos jóvenes y recordar los momentos de rebeldía y deseos de cambio que hervían en nuestras juveniles mentes.
Los jóvenes necesitan guías, modelos que seguir y objetivos positivos que los reten. Obviamente los padres tienen la primera obligación con los jóvenes... pero ¿es suficiente? ¿No les corresponde a la sociedad, a nosotros como institución aportar para ayudar a los jóvenes?.
Nuestra institución puede aportar. Requiere que le dediquemos algo de tiempo. Tenemos las facilidades físicas, tenemos una institución rica en principios morales y espirituales que pueden ser guías para esas mentes jóvenes y efervescentes.
Cuando organizamos un grupo de jóvenes, creamos con ellos un plan de trabajo con objetivos concurrentes con ese desarrollo positivo que nuestra juventud necesita. Cuando estos jóvenes realizan tareas loables y productivas su energía se canaliza y los aleja de las tentaciones que pululan en los medios de comunicación y en el ambiente que ellos se mueven.
¿Y por qué no compartir con ellos en actos deportivos y sociales convirtiéndonos en modelos a imitar?. Cuando se dá ese compartir podemos entender sus inquietudes y concluir que se puede trabajar juntos.
Tenemos ante nosotros un reto que no debemos eludir. Nos corresponde aportar al desarrollo pleno de nuestros jóvenes. He aquí un momento histórico que debemos afrontar.
Pero tenemos otro objetivo el cual podemos atender. Frecuentemente planteamos la necesidad de aumentar nuestra membresía. ¿Dónde están los potenciales miembros de nuestra institución? ¿No son acaso esos jóvenes que a veces criticamos?.
Aquellos jóvenes que nosotros guiamos y ayudamos a convertir en ciudadanos productivos pueden engrosar en algún momento nuestras filas. Serán jóvenes con mentalidad propia alejados del fanatismo, encaminados en principios profundos, creyentes de la justicia, tolerantes; en fin hombres libres y de buenas costumbres.
No necesariamente todos los jóvenes de la Fraternidad Juvenil Acacia tienen que llegar a ser masones, ojalá y así fuera. Lo importante es ayudar a crear seres humanos con unos principios sólidos que puedan aportar a nuestra sociedad.
Hermanos, podemos contribuir con los acacistas en dos áreas de mucha necesidad en nuestro país: ciudadanos de excelencia y posibles candidatos a la masonería. Acepta el reto, vamos a crear capítulos acacistas en nuestros valles, Puerto Rico y la masonería lo necesitan.
Preparado por: Juan A. Pardo Morán
Supremo Maestro Preboste